Huella ambiental del despilfarro de alimentos

Cuando oímos hablar de comida que acaba en la basura, inmediatamente nos viene a la mente la población que está pasando hambre, y desde la aparición de la crisis, esa población convive en nuestros barrios o ciudades, y no sólo se localiza en países del tercer mundo, aunque en esos países el problema es de mucha mayor magnitud.

Pero esas imágenes de comida que acaba en los contenedores es la punta del iceberg, ya que según la FAO, ese desperdicio es parte del 46% que se producen en la fase final, en la que está incluido el procesamiento y distribución, mientras que el 54%, de las 1,3 millones de toneladas de alimentos que anualmente se desperdician en el mundo, se produce antes de su comercialización final, en las fases de producción, manipulación y almacenamiento post-venta. Y en términos generales se desperdician un tercio de los alimentos que se producen.

El desperdicio de alimentos está influenciado por el nivel de desarrollo del país, y no porqué exista una relación directa entre ambas variables, sino por el momento en el que se produce la mayor parte de las pérdidas de alimentos. En los países en desarrollo se desperdicia mayor cantidad de alimento durante la producción agrícola, mientras que en los países más ricos, se localiza en la fase de comercio al por menor y de consumo.

La Organización de la Alimentación y Agricultura de la ONU (FAO) y el Programa del Medio Ambiente (PNUMA), han llevado a cabo un estudio para estudiar Huella ambiental del despilfarro de alimentos y el impacto sobre los recursos naturales, concluyendo que aproximadamente un tercio de la comida producida anualmente en el mundo para consumo humano se desperdicia.

Pincha sobre la imagen para acceder a la página del estudio

El estudio se centró en el impacto ambiental que conlleva la producción ineficiente de alimentos, y algunas de las conclusiones que se han obtenido son:

  • La superficie necesaria para producir todo los alimentos que se desperdician es el 28% de la superficie terrestre del mundo, y equivale a la superficie de China, Mongolia y Kazagistan juntos.
  • Se emiten a la atmosfera 3,3 GToneladas de CO2equivalente*, que es el doble de las emisiones de gases de efecto invernadero del sector de transporte de Estados Unidos, y que equivale a que cada habitante del mundo emita unos 500Kg de CO2equivalente.
  • En la producción de cereales, carne y otros alimentos se consume una cantidad de agua de 250 Km3, equivalente al caudal del Zambeze o del Volga.
  • Se talan bosques, para destinar la superficie a la agricultura, aumentando la deforestación, degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad.

El CO2 equivalente es una medida utilizada para indicar el potencial de calentamiento global de los gases que producen el efecto invernadero. Los dos principales gases de efecto invernadero presentes en la producción de alimentos son el metano, asociado principalmente a la ganadería, y el oxido de nitrógeno, relacionado con el uso de fertilizantes, siendo este segundo en gas de efecto invernadero más importante:

  • 1 Tn de Dioxido de Carbono (CO2) = 1 Tn de CO2equivalente
  • 1 Tn de Metano (CH4) = 21 Tn de CO2equivalente
  • 1 Tn de Dioxido de Nitrogeno (N2O) = 296 Tn de CO2equivaqlente

Consultando el informe de resultados tendrás una visión de la contribución al impacto ambiental de las diferentes  actividades en cada una de las siete regiones en que se ha dividido el mundo: Europa; Norte América y Oceanía (NA&Oce: Canadá, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda); Asia Industrializada (Ind. As.: China, Japón y Corea); África Subsahariana (SSA); Norte de África y Asia central y occidental (NA,WA&CA: Asia central, Mongolia, Norte de África, Oeste de Asia); Sur y Sudeste asiático (S&SE Asia ) y América Latina (LA: Caribe, Centroamérica y Suramérica). En el siguiente enlace puedes consultar un resumen de los principales resultados obtenidos.

Pincha sobre la imagen para acceder a la presentación de los principales resultados del estudio (en español)

Según el Director General de la FAO, José Graziano da Silva:

“Todos nosotros – los agricultores y los pescadores, procesadores de alimentos y supermercados, los gobiernos locales y nacionales y los consumidores deben hacer cambios en todos los eslabones de la cadena alimentaria para evitar el desperdicio de alimentos que suceda en el primer lugar, y reutilizar o reciclar cuando no podemos”

A raíz de esta declaración, me viene a la memoria un post que se publico en este blog el pasado mes de agosto, y en el se trataba el uso de residuos sólidos urbanos para la producción de biocombustibles.

Pero la filosofía de la sostenibilidad medioambiental, la denominada 3R:

  • Reducción del consumo de recursos.
  • Reutilización de productos para usos similares o alternativos.
  • Reciclaje, o recuperación de un recurso para producir un nuevo producto.

establece que antes de llegar al reciclaje es aconsejable realizar actuaciones encaminadas a la reducción o incluso la reutilización.

Pero, ¿se te ocurre como podemos nosotros contribuir a ello y evitar así el desperdicio de alimentos?

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