Estilos de afrontamiento del estrés

En el artículo en el que os contábamos cosas a cerca del estrés, hablábamos extensamente de los factores del individuo y el entorno, sin embargo, dejamos pendiente hacer una exposición más extensa de la evaluación que hacemos de aquellas cosas que nos generan estrés y de los recursos de afrontamiento con que contamos.

La evaluación y el afrontamiento están fuertemente ligadas entre sí, y es así como podemos explicar que una misma situación resulte diferencialmente estresante para dos personas y cómo ambas pueden reaccionar de diferente manera.

En dicho artículo poníamos el ejemplo de un domador de fieras y un pianista y te invitábamos a reflexionar sobre cómo crees que se sentiría cada uno de ellos ante la presencia de un león… pues bien, probablemente y por sentido común, tanto uno como el otro estarán alerta ante tamaño animal, sin embargo, la evaluación será muy diferente para ambos y se realiza en dos momentos, que se pueden solapar entre sí.

La evaluación primaria, es aquella que nos permite considerar como amenazador un suceso, situación, cosa, animal, persona, estímulo en general… y por la que llegamos a decirnos a nosotros mismos: “esto no es importante”“esto es bueno” o “esto es estresante”. De esta manera la presencia del león puede constituir un reto para el domador y por ello considerar un desafío el tener que enfrentar esa situación por lo que se convierte en una situación de estrés positivo. Sin embargo, es probable que el pianista, más acostumbrado a dar orquestas en salas más controladas, ante la presencia de un león se puede ver realmente amenazado y es por ello, que se convierte en un factor de estrés, el león, que perciba de una manera totalmente diferente.

La evaluación secundaria tiene lugar casi al mismo tiempo que la primaria y es el proceso conducente a volver a apreciar la situación y valorar también los propios recursos para afrontarla. De esta forma, es probable que el domador se diga a sí mismo: “Genial, es el momento perfecto para poner en práctica mis dotes de doma”“Este gatito es un poco arisco pero conseguiré domesticarlo” o “Sé que aunque es difícil lo haré bien”. El pianista diría cosas como: “estoy perdido, me va a devorar”“tengo tanto miedo que no sé si quedarme quieto o salir corriendo” o “pienso gritar todo lo que pueda para que me vengan a ayudar”. Formándose de esta manera, evaluaciones positivas y negativas respectivamente.

Por afrontamiento se entiende los esfuerzos, tanto cognitivos como conductuales, que lleva a cabo la persona para hacer frente a una situación nociva o percibida como negativa. Por tanto, el objetivo del afrontamiento es poder manejar tanto las demandas externas o internas generadoras de estrés como el estado emocional desagradable que suele ir vinculado al mismo.

Estilos de aforntamiento estrés

Lazarus y Folkman propusieron varias formas de afrontar las situaciones de estrés; a continuación repasaremos de forma resumida las más habituales:

  • Confrontación: acciones directas y en cierto grado agresivas para alterar la situación. Por ejemplo, insultar a alguien que intenta colarse en la cola del banco.
  • Distanciamiento: esfuerzos para separarse de la situación tratando de olvidarse del problema o negándose a tomarlo en serio. Por ejemplo, si alguien intenta colarse en el banco y tu te comportas como si esto no estuviera ocurriendo.
  • Autocontrol: esfuerzos para regular los propios sentimientos y acciones guardando los problemas para uno mismo y procurando no precipitarse. Por ejemplo, alguien intenta colarse en el banco y tú, en vez de decirle nada intentas respirar profundamente para regular la ira que estás sintiendo en ese momento.
  • Búsqueda de apoyo social: acciones para buscar consejo, información o simpatía y comprensión de alguna persona. Se trata de hablar con alguien que pueda hacer algo concreto. En el ejemplo que estamos siguiendo es la acción de hablar con el que está delante de ti en la cola y decirle “ese tío se está intentando colar”.
  • Aceptación de la responsabilidad: el reconocimiento de la responsabilidad del problema muchas veces implica culparse, criticarse a sí mismo, reconocerse causante del problema, etc. Es pensar: “Ese tío se está colando porque yo me he despistado y no me he acercado más al que está delante de mí en la fila, ¡soy un desastre!”.
  • Huida-evitación de la situación de estrés: implica quedarse parado ante una situación esperando que ocurra un milagro. Puede que la persona con esta estrategia evite el contacto con la gente o tome alcohol o drogas. Por ejemplo, es esperar a que alguien haga algo cuando una persona se intenta colar en el banco.
  • Planificación: esfuerzos para alterar la situación que implican una aproximación analítica a ésta. Normalmente se establece un plan de acción y se sigue, intentando cambiar algo para que las cosas mejoren. En nuestro ejemplo podría conllevar hablar con otras personas que esperan en la cola y entre todos decirle a la persona en cuestión que no le van a dejar colarse, y que por tanto la mejor opción es que se ponga al final de la cola.
  • Reevaluación positiva: esfuerzos para crear un significado positivo de la situación estresante centrándose en el desarrollo personal. Esta estrategia modifica la forma de vivir la situación sin cambiarla objetivamente. En nuestro ejemplo, sería pensar: “Quizá el hombre se sienta solo y se sienta mal esperando la cola mientras observa que todos venimos acompañados; lo dejaremos, peor está él que nosotros”.

No existen estilos de afrontamiento que se puedan considerar buenos o malos. Dependiendo del estresor en sí y de la propia personalidad del individuo sería más adecuado utilizar un tipo de estrategias de afrontamiento que otras. La clave está en saber elegir la estrategia óptima para cada circunstancia concreta, y esto implica tener flexibilidad cognitiva como para poder cambiar de estrategia en función de lo que la situación demande.

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Una respuesta a Estilos de afrontamiento del estrés

  1. Dani Rayon dijo:

    El estrés es uno de los grandes riesgos laborales. Una gran cantidad de trabajadores lo sufren y a veces ni siquera son conscientes. Sus consecuencias pueden ser muy graves

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