Burnout: síndrome de estar quemado en el trabajo

Hoy en día prácticamente todas las personas que trabajan saben lo que es el estrés laboral: sobrecarga de trabajo, jefes que demandan sin tregua, compañeros agotados… y todos podemos tener un mal día, estar hartos, a disgusto, sentirnos agobiados… sin embargo, esto no es burnout.

El concepto de burnout fue introducido por Freudenberger (1974) para describir el estado de agotamiento físico y mental que observó entre voluntarios de una clínica de desintoxicación. Posteriormente Maslach (1976,1981) lo definió como un síndrome cuyos síntomas son el cansancio emocional, la despersonalización y la falta de realización en el trabajo.  Más adelante se entendió que es un proceso de adaptación al estrés laboral crónico, cuando han fallado las estrategias de afrontamiento del sujeto.

Bournout

Desde la perspectiva psicosocial, el síndrome de burnout no debe identificarse con el estrés psicológico, sino que ha de tomarse como una respuesta a las fuentes de estrés crónico que surgen de las relaciones entre dos partes, como un proceso de interacción entre el contexto laboral y las características de la persona (Guerrero, 1999).

El trastorno se desarrolla de forma insidiosa, y habitualmente deriva en consecuencias severas para la persona que lo sufre. Es importante resaltar que la patología surge como consecuencia a la exposición de unas determinadas condiciones de trabajo y no está originada por unas deficiencias en la persona trabajadora.

Como hemos visto, el concepto ha ido evolucionando al tiempo que era objeto de estudio, si bien este trastorno aún no está recogido en los manuales diagnósticos internacionales. Probablemente sea debido a que la definición no es lo suficientemente operativa y adecuada a la sintomatología que exhibe el Síndrome de estar Quemado en el Trabajo (SQT).

Pero algo ha de quedar claro:

  • El burnout es consecuencia de la exposición a estresores laborales. La interacción del trabajador/a con unas determinadas condiciones de trabajo consideradas de riesgo puede provocar el síndrome, siendo, por tanto, una consecuencia sobre la salud en la persona que se deriva del trabajo.
  • Es preciso que en el desarrollo del trabajo se dé una interacción intensa y continuada entre trabajador y cliente/paciente/usuario. Esta respuesta se caracteriza más en los trabajos del sector servicios, como profesores o personal sanitario, que se encuentran en contacto directo y continuo con otras personas. No obstante, se ha identificado este síndrome en otros trabajadores como directivos, mandos intermedios, deportistas, entrenadores, etc.
  • La comunidad científica acepta la definición de Maslach y Jackson (1981) que indica síntomas de cansancio emocional, despersonalización y poca realización personal.
  • Los conceptos de estrés laboral y burnout son diferentes.

El cansancio emocional es una respuesta de los trabajadores al sentir que ya no pueden dar más de sí a nivel afectivo. Este agotamiento es debido al contacto continuo con personas a las que hay que atender como objeto de trabajo en unas condiciones no ajustadas al trabajador.

La despersonalización se explica por el desarrollo de sentimientos negativos, de actitudes y conductas de cinismo por parte del trabajador hacia las personas que son objeto de trabajo. Por lo que se produce endurecimiento afectivo y su forma de comportarse y atender es vista por los usuarios como “deshumanizada”.

La baja realización en el trabajo es la tendencia de los profesionales expuestos a unas condiciones de riesgo a evaluarse negativamente. Esta evaluación afecta a la habilidad para realizar el trabajo y atender a otras personas, por lo que además los trabajadores se sienten descontentos con ellos mismos y con sus resultados laborales.

Este síndrome comprende una serie de alteraciones a varios niveles: físico, conductual y emocional, cuyo origen se encuentra en factores individuales, laborales y sociales (Guerrero y Vicente, 2001). Por ello, existen dos formas de prevenirlo:

  1. Eliminar los estresores que desencadenan el burnout, mejorando la calidad de vida y la cultura organizacional.
  2. Dotar de estrategias de afrontamiento a las personas con mayor vulnerabilidad de sufrir estrés.

El burnout es uno de los problemas más graves que afectan al mundo laboral, con enormes consecuencias tanto personales como económicas. Cuando no se realiza la evaluación y la prevención de riesgos psicosociales en el trabajo, especialmente en empleos de servicios humanos, o no se protege al trabajador adecuadamente el SQT puede aparecer. Afecta a la salud física y mental, dando lugar a alteraciones psicosomáticas (cardio-respiratorias, jaquecas, úlceras, insomnio, etc.), estados ansiosos, depresivos, alcoholismo, etc. Para la empresa supone un alto absentismo, rotaciones excesivas, abandono del puesto por parte del trabajador… repercutiendo en el rendimiento y en calidad del trabajo (Maslach y Leiter, 1999).

“El estrés es la segunda causa de baja laboral en la Unión Europea, afectando anualmente a cuarenta millones de trabajadores y suponiendo para sus países miembros un coste de 20.000 millones de euros al año, entre gastos sanitarios, sin contar la pérdida de productividad”.

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