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Tecnologías y redes sociales

Nuevas tecnologías y redes sociales… su cara y su cruz

Valga la redundancia y el chiste malo, pero… parece que hemos caído en las redes. Es por todos sabido ya que las nuevas tecnologías han inundado nuestras vidas. Internet ha llegado a todos y a todo: neveras, coches, autobuses, ordenadores, teléfonos… en cualquier sitio al que vayamos disponemos de red Wifi. Nos podemos conectar a internet hasta con nuestro reloj de pulsera, y consultar las notificaciones de las redes sociales.

¿Se puede hablar de adicción?

Siguiendo de forma paralela a las adicciones a una sustancia, la adicción a Internet se configura a través de la tolerancia, es decir, se necesita cada vez dosis mayores de “internet” para satisfacerse,de la dependencia junto con la aparición de síndrome de abstinencia, es decir, la aparición de síntomas desagradables como ansiedad, irritabilidad, depresión, ante la dificultad de conectarse y puede llegar a interferir significativamente en la vida cotidiana de una persona. ¿Qué piensas? ¿podríamos hablar de adicción?

Todos debemos tener conciencia del problema que esto supone, y de cara a las nuevas generaciones, prevenir las posibles dificultades. Es tarea de los padres y educadores (y de todos) fomentar en los adolescentes, y en adultos también la habilidad de la comunicación cara a cara, lo que, entre otras cosas, supone:

  1. Limitar el uso de aparatos y pactar las horas de uso del ordenador.
  2. Fomentar la relación con otras personas.
  3. Potenciar aficiones tales como la lectura, el cine y otras actividades culturales.
  4. Estimular el deporte y las actividades en equipo.
  5. Desarrollar actividades grupales, como las vinculadas al voluntariado.
  6. Estimular la comunicación y el diálogo en la propia familia

Gracias a estos servicios podemos agilizar el trabajo, y trabajar aún más, ya que han desaparecido ciertas“dificultades”. Por ejemplo, si antes había que enviar una carta por correo postal y esperar a la contestación, esto podía llevar varios días de demora. Hoy en día en 5 minutos gracias al correo electrónico, a través de un email, el asunto estaría resuelto y podríamos continuar trabajando. Así se aumenta la productividad. ¿No? Lo que ocurre es que al mismo tiempo que las nuevas tecnologías nos facilitan algunos aspectos del trabajo, el volumen de éste aumenta, y por consiguiente la demanda que percibimos del entorno también, pudiendo ocasionar lo que también todos conocemos: ansiedad y estrés.

Por otro lado, las nuevas tecnologías también han invadido nuestra vida privada. WhatsApp, Twitter, Instagram, Facebook… ¿Quién no las conoce? Gracias a estas redes sociales podemos estar en constante conexión con nuestros amigos y con cualquier otra persona. Son muy útiles y tienen muchas ventajas. Aparentemente es más fácil conocer a gente nueva, si hay que decir algo urgente se puede dejar por escrito en un mensaje, es rápido para organizar a un grupo de amigos para quedar. Sin embargo también tiene su lado negativo, y es que el estar conectados constantemente nos resta libertad, intimidad, y facilita que se genera violencia de control. Por ejemplo, a través del WhatsApp, es fácil controlar a otra persona si está “en línea” o espiar sus conversaciones con otras personas. Estos ejemplos conformarían un tipo de violencia psicológica denominada “de control”. Otro ejemplo sería lo que ocurre cuando una persona comprueba obsesivamente cuantos “me gusta” tiene la foto de su pareja en Instagram, y si esa otra persona de la que sospecha y tiene celos le ha dado también. En definitiva, aparecen ligadas a estas redes patrones de conducta y de relacionarse muy negativos y desadaptativos.

El atractivo de Internet es que se caracteriza por la respuesta rápida, las recompensas inmediatas, la interactividad y las múltiples ventanas con diferentes actividades. El uso es positivo, siempre que no se dejen de lado el resto de las actividades características de la vida normal de una persona. Sin embargo, hay que tener cuidado el abuso de la tecnología provoca aislamiento, ansiedad, afecta a la autoestima y le hace perder al sujeto su capacidad de control. Debemos alertarnos ante las siguientes señales de alarma:

Sin título

Autor: Yeray Santana García

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Por: CCOOntigocampus

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